Ahora vivo a 2.900 metros sobre el nivel del mar, en una zona campesina entre los páramos de Chingaza y Guasca, en donde hay más cultivos y animales que gente y casas.
Pocas cosas interrumpen el habitual silencio. Por ejemplo, los camiones de grandes tanques cilíndricos de color plata, en…
En un día como hoy hace ya algunos años llegaste a mi vida. Recuerdo el momento en que la enfermera te puso en mis brazos, te recibí, te miré y me pregunté y ahora que hago? El primer impulso fué apretar tu pequeño y frágil cuerpecito contra el mío, y ahí en ese momento tu me diste las respuestas.
Gracias hijo por haber venido a mi vida, le diste un norte y una razón a mi existencia.
Ahora ya no eres frágil y no necesitas de mi, esa era la meta, me siento muy orgullosa de ti y te quiero con todo mi corazón.

(Source: deposito-de-tirinhas, via lavadoradeideas)